La decisión de someterse a una intervención de cirugía estética, se basa en una necesidad personal de realizar algún cambio en nuestro aspecto corporal, con la intención de mejorar una o varias regiones anatómicas.
Esta decisión debe basarse en unos objetivos reales y lógicos de los resultados deseados, de las posibles complicaciones y del proceso en su conjunto. Muchas de estas expectativas puedes y debes comentarlas con tu cirujano y sin duda la experiencia de amigos o familiares que hayan vivido una intervención similar, te ayudará a conocer “en primera persona” el proceso en un sentido más personalizado.
Consideramos imprescindible el contacto desde la primera visita con el equipo quirúrgico o con alguno de sus miembros, en ella se basa el entendimiento y la confianza, que con la necesaria confidencialidad te ayudará a expresar con toda sinceridad tus preocupaciones y expectativas, a comentarlas y valorarlas con el fin de conseguir un resultado óptimo tanto para ti como para el cirujano.
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| Ser un buen candidato para la Cirugía |
El candidato ideal sería una persona con las ideas muy claras, que sabe exactamente lo que desea, asume los inconvenientes y posibles complicaciones y entiende las reales posibilidades del cambio.
Por supuesto que el candidato ideal es difícil de encontrar. No obstante, nos parece más importante determinar al paciente que por distintos motivos no es apto para la cirugía estética, por esta razón le damos tanta importancia a que la primera visita sea siempre con el equipo quirúrgico.
Existen diversas razones para contraindicar una intervención de cirugía estética, entre ellas las de tipo médico; alteraciones de la coagulación, enfermedades sistémicas, problemas mentales y un largo etc. Que varía en función del problema médico y la técnica demandada. Otras situaciones que desaconsejan este tipo de intervenciones, se dan en los pacientes con unas expectativas irreales sobre los resultados o los que buscan entre muchos profesionales aquel que les diga lo que quiere oír.
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